Podría caberle una pena de prisión perpetua

Imputaron por homicidio calificado por el vínculo a la joven que mató a ex novio

La joven de 19 años confesó haber matado de dos balazos a su ex novio con el arma reglamentaria de su padre policía y quedó alojada en calidad de detenida en el área de psiquiatría de un hospital de la ciudad entrerriana de Gualeguaychú, informaron fuentes policiales y judiciales.


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Se trata de Nahir Galarza, quien en la noche del viernes se presentó ante la Policía acompañada por su padre y un abogado para revelar su participación en el homicidio de Fernando Pastorizzo, de 21 años, hallado muerto ese mismo día a la mañana. La joven declaró ante el fiscal coordinador Lisandro Beherán. Según las fuentes, contó que había pasado la noche con Fernando en la casa de ella, que luego fueron a andar en moto y, por razones que aún no se determinaron, le efectuó dos disparos en el pecho. “Ella manifestó «fui yo, quítenle responsabilidad a mi padre y a mi familia»”, afirmó el abogado Víctor Rebossio, defensor de Nahir, quien describió cómo fue el momento en que la chica se entregó a las autoridades. El fiscal la imputó por homicidio agravado por el vínculo, que tiene una pena de prisión perpetua, y ahora deberá probar ese vínculo que mantenían los chicos, o el caso podría ser caratulado como homicidio simple, que tiene una pena de 8 a 25 años de prisión. La vaina servida encontrada en la escena del crimen coincide con el arma del padre de la joven.

En pocas horas se desentramó uno de los crímenes que mayor conmoción generó en la ciudad de Gualeguaychú. El viernes, un joven de apenas 21 años fue ultimado de dos balazos: el primero en la espalda y el segundo en el pecho, cuando ya estaba caído en la vereda de General Paz al 370, entre Pueyrredón y Artigas.

El hallazgo fue cerca de las 5.15, cuando aún no había amanecido. Fue un remisero quien encontró a la víctima que agonizaba en el lugar. Inmediatamente dio aviso a la Policía y llamó a una ambulancia que llegó entre 20 y 30 minutos después: Fernando Pastorizzo ya había muerto.

El avance de las investigaciones se enfocó en el círculo íntimo de Pastorizzo. La última persona que había estado con él había sido Nahir Galarza, con quien mantenía una “relación complicada, compleja”, según declararon algunos amigos de la víctima.

Nahir, de 19 años, es hija de Marcelo Galarza, perteneciente a la Policía. Actualmente ejerce su trabajo en Gualeguay y es el propietario del arma que utilizó la joven para perpetrar el crimen.

En principio, fue llamada a declarar en carácter de testigo por haber sido la última persona con la que Fernando había estado. Con el correr de las horas, la investigación apuntó directamente hacia ella.

Según contó el subjefe de la Policía, Cristian Ormaechea, fue el propio Galarza quien se presentó en Tribunales para ponerse a disposición y acompañar a su hija. Luego, con una orden judicial, se realizó el allanamiento de la vivienda para secuestrar la pistola 9 milímetros. Esto sucedió mientras Nahir se encontraba en Fiscalía declarando, pero aún sin ser señalada como posible autora.

Confesión e imputación

Con el correr de las horas, la presión fue cada vez mayor y la joven terminó quebrándose emocionalmente. En horas de la medianoche del viernes, acompañada por sus padres y su representante legal, Víctor Rebossio, confesó todo.

El jefe de fiscales, Lisandro Beherán, informó que la joven "se entregó", aunque no brindó detalles de los minutos previos a que se efectuasen los disparos. "Decidimos enviarla a la sala de salud mental (del Hospital Centenario) porque hacía horas que había pasado todo y teníamos miedo a que sucediera algo en una celda de la Comisaría del Menor y la Mujer", dijo Beherán,

De todos modos, aclaró que "ella no tiene problemas psicológicos ni mentales, es sobre todo para evitar un problema o inconveniente, por eso preferimos que esté con custodia policial y atendida por profesionales de la salud, en caso que deba ser medicada. Tomamos la precaución para que no llegue a pasar cualquier cosa", expresó el jefe de Fiscales.

Cuando la imputada se encuentre en condiciones será trasladada a la Comisaría del Menor y la Mujer. Antes, deberá pasar por Tribunales para que se le informe de manera formal su prisión preventiva.

"Ella está en carácter de detenida, para la prisión preventiva hay que esperar a que esté bien, en condiciones. Eso lo debe cumplir en Comisaría para que no se mezclen procesados con detenidos", aclaró ante la consulta de un posible traslado a una Unidad Penal.

¿Cuántos años podría pasar en la cárcel?


Beherán confirmó que Nahir Galarza podría pasar entre 8 y 25 años de prisión por el asesinato de Fernando Pastorizzo. Tiempo que debería cumplir en caso que la carátula se encuadre en "homicidio simple".

Pero, en caso que se sostenga la imputación de homicidio calificado por el vínculo, podría caberle una pena de prisión perpetua.

El punto de la investigación se centrará ahora en demostrar el vínculo de pareja que mantenían, o no, los jóvenes. En este sentido, desde la Justicia explicaron que, en un principio, el agravante se aplicaba sólo para matrimonios, luego se amplió a parejas estables, y "estos noviazgos que van y vienen, donde aparecen otras personas en el medio" podrían ser descartados como un vínculo que agrave la situación, según explicó el Jefe de Fiscales.

Relación tóxica


Todas las declaraciones testimoniales de los amigos y allegados a Fernando y Nahir coincidían en que mantenían una relación atravesada por los conflictos y hasta la violencia "de ella hacia él".

En este sentido, trascendió que en la noche de Navidad se habría producido un altercado entre los jóvenes que habría terminado con un hecho de violencia, de la imputada contra el joven.

Otro de los comentarios de los amigos estuvo relacionado a una presunta amenaza de muerte: “Si me dejás, te mato”, le habría dicho la hija del policía. Aunque desde Fiscalía no confirmaron la amenaza, sí sostuvieron que la violencia y la conflictividad eran parte de la relación.

El arma usada

La vaina servida fue analizada y peritada junto al arma de Marcelo Galarza, padre de la imputada. La coincidencia está probada, aunque el dermotest de Nahir dio negativo. “Es algo que esperábamos”, dijo el fiscal Sergio Rondoni Caffa, quien explicó que las pistolas 9 milímetros expulsan la pólvora hacia un costado, y no hacia atrás como en el caso de un revólver.

El subjefe de Policía, Cristian Ormaechea, explicó a El Día que los hombres y mujeres pertenecientes a la fuerza tienen una responsabilidad administrativa sobre el arma y comparó: "es como un padre con un auto. Si el hijo se lo saca y hace cualquier cosa, no es su responsabilidad". En esta línea, "un policía no puede dormir con el arma en la cintura y tampoco nos obligan a guardarla en una caja fuerte”.