Hay casi 5 mil cabezas en la provincia

El Búfalo, excelente alternativa para los campos bajos entrerrianos

La producción de búfalos en Entre Ríos crece paulatinamente. El aprovechamiento de campos bajos y la excelente relación entre engorde y forraje lo transforma en una atractiva alternativa. Hoy, la provincia cuenta con alrededor de 5 mil cabezas bubalinas. Su carne, con diferencias saludables respecto del ganado vacuno, ya está presente en restaurantes exclusivos de Argentina y se e


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* Por Hernán Rossi

Desde hace varios años Argentina exporta –y consume en menor medida- carne de búfalo. A muchos le sorprenderá este dato, pero de hecho este tipo de producción ganadera está asentada y ya cuenta con cerca de 90 mil cabezas en el país y una 5 mil en la provincia de Entre Ríos.
 
En la Argentina, ingresó como un intento que no terminó resultando: el cruzamiento con la vaca fue un estrepitoso fracaso. Pero los búfalos quedaron en la zona mesopotámica y tiempo después se transformaron en una nueva forma de producción ganadera.

El búfalo domestico o búfalo de agua (Water buffalo), cuyo nombre científico es Bubalus bubalis, es originario de Asia y se estima que fue domesticado hace 7000 años en China; hace 6000 en el valle del Indus, India; y 4000 en la región de Ur, actual Irak.

La especie Bubalus es distinta del bisonte o búfalo americano, del sincerino o búfalo africano, y distante en 5 pares de cromosomas del vacuno, lo que hace inviable su cruza.

Desde hace unos 50 años el búfalo se ha revalorizado hasta convertirse en foco de la investigación tecnológica y del interés empresarial, debido a su fertilidad, su longevidad, su aptitud para producir carne, leche y trabajo, a que da como subproducto un cuero de extraordinaria calidad, a su eficiencia de conversión, su adaptación a condiciones difíciles o imposibles para el vacuno.

La población bubalina mundial es de aproximadamente 190 millones de cabezas (el 11% de la población ganadera total), de las cuales el 96 % se encuentra en Asia, donde se lo destina principalmente a la producción de leche, al igual que los europeos.

Es en América donde se está dando el crecimiento más espectacular de la población bubalina , adaptándose muy bien en casi todo el continente.

La producción comercial de búfalos en el país cumple 29 años en el 2005. En 1976 había solamente 1300 búfalos en Argentina. En poco tiempo se estará llegando a los 100 mil  (de los cuales un 30 % son vientres en producción), lo que constituye la tercera población de América (después de Brasil, con 3,5 millones y de Venezuela, con 300 mil).

En 1992 comenzó la producción lechera bubalina en Argentina (en San Cristóbal, Santa Fe y en Luján, Buenos Aires). Hoy existen en el país algunos establecimientos lecheros: la mayoría ordeña solamente (son tres, que están en Formosa, Misiones y Corrientes), y solo uno vende la leche a una industria que produce mozzarella y otros quesos (en Buenos Aires).

Carnes alternativas para el mundo

Armando Cadoppi es productor de búfalos en las islas del Delta del Ibicuy, en la provincia de Entre Ríos y lideró allá por el año 2000 la conformación de un grupo de productores que hoy trabaja y exporta desde el establecimiento “La Filiberta”.

En 2003, el Senasa reconoció la carne de la especie bubalina apta para el consumo humano y la diferenció del vacuno. Después de ese gran paso se inició la comercialización de1 carne en el país a través de cortes gourmet en restaurantes y en 2006 se consiguió la primera exportación de carne de búfalo desde estas tierras hacia Alemania.

Se estima que nuestro país alberga hoy 90 mil cabezas y, según Cadoppi, ese número irá en franco aumento porque entre otras medidas “no se faenan hembras y los terneros nunca tienen destino de feed lot. Además –explica- a partir del desalojo que ha provocado la agricultura con la ganadería, el búfalo sin duda se impondrá como alternativa en regiones de bajos y esteros, por su mayor eficiencia que el vacuno en conversión de forraje en carne”, destacó.

Respecto de las características de su carne, el productor explica que es magra, con bajo contenido en colesterol, escasa grasa intramuscular, tiene un alto contenido en hierro y proteínas y es 70% inferior en lípidos respecto de los vacunos.  Es rico en omega 3, un ácido que el cuerpo humano no puede fabricar, que es muy bueno para la salud cardiovascular. “Además es una carne sabrosa, saludable y lograda 100 % a pasto”, describe.

Desde la “Filiberta” hace años tomaron una decisión crucial para sustentar el negocio: manufacturar su rodeo. Allí parecen los cortes envasados al vacío, productos gourmet y hamburguesas.

A las bondades de la carne y las ventajas para la salud, el búfalo agrega otras ventajas: engorda literalmente en la mitad del tiempo que una vaca, sobre todo en esta parte de Entre Ríos, que tiene suelos biológicamente muy ricos, producto de esa constante exposición al agua.

Y si bien el aprovechamiento de este tipo de geografía es total, las inundaciones de los últimos años han golpeado duro a los productores bubalinos, ya que una cosa es tener campos bajos, anegados y otra muy distinta con dos metros de agua. “Las inclemencias climáticas e hidrológicas nos obligaron a sacar muchos animales de la zona y ahora, de a poco los estamos reinsertando, con todos los contratiempos y pérdidas económicas que eso conlleva”, explica Cadoppi.

Entre las bondades de este animal, se destaca que “el búfalo en estos ambientes produce el doble que las razas cárnicas tradicionales. Tengo con este animal un ciclo productivo más corto y le da rentabilidad y sustentabilidad económica. Además es más eficiente. El búfalo llega a peso de faena (480 kilos) en 18 a 22 meses con una garantía total de terneza y calidad porque sólo se alimenta a pasto, que es su característica distintiva. El vacuno, en la zona, demora 18 meses más para el mismo peso”, compara.

El Estado Provincial, bien gracias

El productor y empresario es consciente que ha logrado mucho desde aquel sueño inicial. Pudo desarrollar la actividad, consiguió que Senasa reconociera al búfalo como especie apta para consumo humano, asoció a otros productores, exporta, tiene cuota Hilton y crece. Por eso, no entiende por qué el Estado Provincial no se interesa por el tema: “En todos estos años no hemos podido lograr que a la provincia le interese esta producción. Prácticamente no existimos. Nunca hemos sido convocados para hablar al respecto y mucho menos ser parte de una agenda en los viajes al exterior para la apertura de mercados para nuestros productos”, critica.

Sin embargo, no todo está mal con el Estado: “Con los que tenemos una muy buena relación es con el INTA. Tanto con la gente de esta zona, como el Ing. Hugo Benavídez y otros muchachos, como con profesionales del mismo organismo de Concepción del Uruguay”, destaca.

Pero más allá de estos olvidos por parte del Estado, subyace una producción ecológica, rentable y alternativa para una región donde la geografía no permite tantas variantes. Si bien el número de cabezas respecto de la producción vacuna es casi insignificante, la rentabilidad y la apertura de mercados (cuota Hilton incluida) ha torna atractiva. Estará en los productores, técnicos y Estado, la facultad de expandir su producción para un aprovechamiento más cabal del delta entrerriano. Hoy ya muestra pinceladas de ser una gran posibilidad. Tal vez en el corto plazo, el búfalo ya forme parte de la identidad productiva entrerriana. Será cuestión de esperar.

Fuente: Revista El Sector