DE PUÑO Y LETRA

Central Entrerriano, entre la decepción y la esperanza

* Por Daniel Serorena


El año que termina no ha sido el esperado por Central Entrerriano en su participación en el Torneo Federal. La prematura eliminación en playoff de la temporada anterior y la irregularidad que ha mostrado el equipo en el presente torneo, han moderado las expectativas en sus hinchas.

En todo deporte, se hace muy complicado jugar “con la vara alta”, como se suele graficar cuando un equipo encara una temporada luego de haber tenido un buen torneo anteriormente.

Con Central Entrerriano ocurre exactamente eso. Luego de la frustración que significó haber perdido el ascenso al TNA solamente en 28 segundos ante Temperley, el rojinegro quedó con el listón alto cuando encaró la siguiente temporada. Y los resultados no fueron los esperados, porque pese a tener una buena fase regular y cerrar la misma en el primer lugar de la Región Mesopotamia, el equipo que por entonces dirigía Carlos Pérez no llegó de la mejor forma a los playoff, si bien eliminó en tres juegos a Atlético Tala, quedó fuera del torneo en la instancia siguiente, cayendo ante Deportivo Norte de Armstrong por 3-2 en una serie en la que Central estuvo arriba dos partidos, pero que los santafesinos terminaron volcando a su favor con un equipo que hizo mejor las cosas en el balance y eliminó a Central sin cuestionamiento alguno.

La temprana eliminación dejó una marca difícil de borrar en los hinchas, que esperaban mucho más del equipo y vieron con asombro como el mismo se fue deshilachando hasta quedar fuera de la competencia.
A la eliminación se sumó el retiro del básquet profesional de Gabriel Díaz, el símbolo, capitán y emblema de los últimos años en el rojinegro. Por eso y por otros factores, fue complicado el armado del nuevo equipo para afrontar la temporada que está en desarrollo y que encuentra al equipo centralista ubicado en el quinto puesto al momento del receso.

Primero se buscó un entrenador, luego de evaluar distintos nombres, el elegido fue José Luis Pestuggia, un entrenador conocido en la ciudad, de reconocida trayectoria y con un perfil interesante para llevar adelante un equipo que por historia y por nombre, siempre tiene que jugar a ganador.

El armado del equipo también tuvo sus complicaciones y el primer tramo de la temporada mostró, como quizá nunca antes, dos puntos que han sido fundamentales. Por un lado las lesiones: nunca en las temporadas anteriores Central ha tenido tantos jugadores lesionados en un primer tramo de torneo. Weigand, Fillol, Morel y recientemente Maglione se han perdido partidos por diversas lesiones, situación que ha acortado la rotación, ha obligado a aumentar la carga de minutos en los jugadores y que el equipo lo ha sentido.

Por otro lado, llamó la atención la marcada irregularidad que ha mostrado Central en el primer tramo del torneo. Ofensivamente, por momentos el rojinegro se ha vuelto un equipo previsible, que abusa del tiro perimetral y tiene pocas alternativas en el juego interior a excepción del buen torneo de Manuel Olocco. El punto alto de Central ha sido la defensa, que lo ha llevado a ser el equipo con menor cantidad de tantos recibidos en la competencia (69.9 puntos).

Con la desvinculación de Axel Weingad, la vuelta del receso debería ser con una nueva ficha, que deberá ser un pivot que pueda mejorar juego interior del equipo y que se ensamble rápidamente en el esquema táctico que propone el cuerpo técnico.

La esperanza de tener un equipo protagonista sigue viva en los hinchas, aunque con expectativas moderadas. La vuelta del receso será fundamental para poder plasmar en resultados y encontrar al equipo peleando por la clasificación directa a playoff, buscando evitar la reclasificación.


Fuente: ElDia.com.ar